05 de noviembre del 2026
Por: Héctor Silva Ávalos, desde Washington Ilustración: Jonathan Gómez
El partido Demócrata logró asegurar el control de ambas cámaras del Congreso y de un número de gobernaciones en bastiones republicanos en las elecciones de medio término de Estados Unidos celebradas esta semana. Es un giro que puede tener grandes repercusiones para la política interna, y externa, del país y para la agenda del presidente Donald Trump.
Hubo muchos “primeros”: Gina Hinojosa, representante de un ala muy progresista del partido, será la primera mujer latina en gobernar Texas, y Xavier Becerra, también de origen latino, será el gobernador de California, los dos estados más poblados de Estados Unidos. Keisha Lance Bottoms fue elegida como la primera gobernadora afroamericana del estado de Georgia, uno de los principales centros históricos del movimiento de derechos civiles.
Abdul El-Sayed, de Michigan y representante del ala progresista del partido Demócrata, se convirtió en el primer musulmán en llegar al Senado.
Los resultados reflejan el profundo descontento del electorado con algunas de las políticas del gobierno, en particular las que no lograron abordar el aumento del costo de vida. Hasta una gran parte de la comunidad latina le dio la espalda a los candidatos del partido Republicado, que hasta hace poco, muchos apoyaban, según un análisis de datos de la agencia AP.
Pero ¿Cómo puede impactar este resultado en la lucha entre los poderes políticos, económicos y criminales en América Latina? Revisamos algunas de las preguntas clave.
Es probable que este nuevo Congreso redefina los últimos dos años de la Administración Trump.
Aunque en Estados Unidos es el Poder Ejecutivo el que decide la política exterior, el Congreso tiene importantes herramientas para condicionarla.
En primer lugar, los demócratas, como partido con la mayoría, van a tener la presidencia de las comisiones y el control de la agenda parlamentaria. Esto significa que podrán convocar a las comisiones que existen, crear nuevas, citar a funcionarios para que comparezcan y poner bajo escrutinio las decisiones de la Casa Blanca. Ahora la pregunta es cómo se va a ejercer ese poder.
En segundo lugar, está el tema del presupuesto. Tanto la Cámara de Representantes como el Senado participan en la aprobación de los recursos federales, incluidos los destinados a programas de cooperación internacional, asistencia militar, seguridad y ayuda a otros gobiernos. Esta es una herramienta clave a la hora de implementar políticas públicas.
En cuanto a la política exterior, Venezuela va a tener un lugar importante en la agenda, principalmente en relación con los tratos petroleros que Trump firmó por debajo de la mesa y los beneficios que esto generó para sus aliados.
Y en el caso de países que no son prioritarios, como los centroamericanos, el Congreso puede marcar el tono del rechazo, aceptación o indiferencia en relación con las políticas que estos aplican. Esto puede tener consecuencias negativas para líderes como Nayib Bukele en El Salvador o Nasry Asfura en Honduras, quienes vienen llevando adelante sus políticas de mano dura con el visto bueno de Trump, a pesar de que han sido criticadas por violar los derechos humanos.
Además, el posible avance de las investigaciones sobre el presidente y algunos de sus aliados más cercanos, relacionadas con cuestionamientos sobre sus negocios y otros asuntos, puede distraer a Trump de su agenda en la región.
La Administración Trump ha impulsado un gran giro en el abordaje del crimen organizado por parte de Estados Unidos en América Latina. Esto incluyó la designación de grupos criminales como “organizaciones terroristas extranjeras”, ampliando el rango de acción que puede tomar contra ellas, y la militarización de la estrategia de seguridad regional, entre otras medidas. En muchos casos, estas estrategias han impactado profundamente a comunidades marginalizadas que intentan sobrevivir en medio de la violencia.
Desde septiembre de 2025, las fuerzas estadounidenses han realizado operaciones militares letales contra embarcaciones que el Gobierno estadounidense acusó de transportar drogas en el Caribe y el Pacífico. Al menos 227 personas murieron en 69 ataques que se llevaron a cabo hasta el 2 de septiembre de 2026 en lo que organizaciones de derechos humanos y las Naciones Unidas ya definieron como crímenes internacionales.
Pero el hecho de que la razón detrás de buena parte de lo que se considera un voto castigo contra Trump tiene que ver con su decisión de priorizar cuestiones internacionales, en vez de atender cuestiones domésticas de importancia clave para su electorado, puede incidir en una pausa o reducción de los fondos destinados para este tipo de acciones.
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, Estados Unidos ha intensificado las deportaciones, reducido las vías de protección migratoria y ampliado los acuerdos con gobiernos latinoamericanos para recibir personas expulsadas de Estados Unidos, incluso cuando esas personas no son ciudadanas de esos países.
Ahora los demócratas tendrán la presión de tomar decisiones sobre estos temas.
El margen que tienen es el de intentar limitar el presupuesto de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), lo que limitaría su capacidad de acción. Pero hay otro aspecto, que es el político y tiene que ver con el apoyo del voto latino que todos los partidos estarán buscando de cara a las elecciones presidenciales de 2028.
Por eso, y con estos resultados electorales como prueba, es probable que los republicanos se vean presionados para volver a un enfoque mucho menos agresivo en el tema migratorio, en parte para no perder del todo el voto latino.
Aunque hay personas que dicen que, por el contrario, este resultado puede empujar al sector más xenófobo de la Casa Blanca, incluido Trump mismo, a recrudecer su postura sobre este tema.
En cuanto a la militarización, el tema presupuestario va a ser clave, y también lo que está directamente relacionado con el Departamento de Defensa, que hoy llaman Departamento de Guerra.
La guerra con Irán ha hecho mella en las finanzas del Estado. Es una guerra que parece no tiene visos de terminar completamente y que sigue absorbiendo demasiados recursos. El conflicto con Irán, la política migratoria y la inflación son algunos de los factores que han contribuido a la impopularidad de Trump.
Entonces, todo esto puede jugar un papel importante en cómo se decida avanzar.
Pienso que en este sentido el tema de la movilidad humana es clave, porque lo que la Administración Trump ha hecho es criminalizarla.
En Estados Unidos, los demócratas históricamente han sido bastante tibios y displicentes en el tema migratorio, pero para gran parte del electorado, cualquier cosa que no sea lo de ahora es un avance.
Pero para la mayoría de las comunidades marginadas y criminalizadas en América Latina, el gran problema es que no son una prioridad para Estados Unidos.
Entonces, es poco probable que Washington, tanto republicanos como demócratas, hagas algo en relación con las barbaridades que puede hacer Abelardo de la Espriella en Colombia, Javier Milei en Argentina o Nayib Bukele en El Salvador que afectan profundamente a las comunidades marginalizadas, simplemente no parecen estar en la agenda.