15 de Octubre 2026
Texto y Fotos: Sergio Ortiz Borbolla
Las madres buscadoras de México son personas que generan una luz indescriptible. Son una fuerza poderosa y transformadora que resume la esencia de la lucha y la fortaleza ante una de las injusticias más graves que vivimos como sociedad, en México y en América Latina en general: la desaparición de personas.
Tuve la oportunidad de acercarme a sus historias cuando ocurrió la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa en 2014. Fue un caso que caló muy hondo en la sociedad en México, un caso que sigue sin resolverse. Comencé a acercarme a las familias, a través de ellas entré en contacto con las madres buscadoras e inmediatamente quedé impactado con sus historias, con su fortaleza.
Es difícil imaginar cómo se puede lograr transformar tanto dolor, tanto sufrimiento en acción. Les faltan sus hijos y van a buscarlos, no esperan. Salieron, al principio solo con sus manos y unas herramientas. Exploran los lugares más inhóspitos, terrenos vacíos, carreteras, lugares sumamente peligrosos. Se enfrentan contra quienes no quieren que se sepa qué pasó, incluyendo organizaciones criminales, y muchas dejan la vida luchando.
Son las historias que le ponen rostro y voz, a las cifras. Es que en México se estima que hay más de 130.000 personas desaparecidas.
Las vidas de estas mujeres son un ejemplo en medio de tanta injusticia. En este mundo que a veces es tan asfixiante, ellas traen un poco de la esperanza que se necesita todos los días. Es un orgullo poder contribuir a su causa con mi trabajo.
Todas las historias me han impactado mucho. En particular el caso de una de las mujeres que estaba buscando a sus dos hijos, el primero que había desaparecido hacía unos meses cuando la conocí y al otro que desapareció mientras buscaba a su hermano. Viéndola era imposible imaginarse el dolor que llevaría dentro, pero era realmente increíble ver cómo lograba transformar ese dolor en acción. Su vida era buscarlos, a pesar de todos los peligros que significaba hacerlo.
Mi grano de arena es que más personas conozcan sus historias, que las apoyen, que en otros países se hable de estas madres tan valientes.